Gonzalo, agricultor y ganadero con 1.500 cabras, revela cómo es vivir del campo: “Tengo 5 días de vacaciones al año y trabajo muchas horas a la semana”

En Aguilar de Campos, un pequeño municipio de la provincia de Valladolid, España, la vida transcurre lejos del ritmo de las grandes ciudades. Las estadísticas oficiales registran allí una población de 258 habitantes.
Entre ellos se encuentra Gonzalo Martínez Asensio. Tiene 49 años y lleva prácticamente toda su vida vinculado a la agricultura y la ganadería. Su explotación reúne 300 hectáreas de cultivos y una granja en la que mantiene 1.500 cabras.
No se trata de un trabajo con horarios convencionales. Para sostener el negocio, Gonzalo –que nació en el mencionado municipio- calcula que trabaja unas 80 horas por semana. Sus vacaciones también están lejos de lo habitual: dispone de apenas cinco días al año.
Una elección que comenzó cuando era niño
“Puedo vivir de mi actividad. Eso sí, trabajo muchas horas a la semana. Unas 80. Tengo cinco días de vacaciones al año y solo libro las tardes de los sábados y los domingos”, contó en una entrevista con EL ESPAÑOL de Castilla y León.
Su formación acompañó aquella vocación. Primero cursó una Formación Profesional y después estudió para convertirse en ingeniero técnico agrícola.
El hombre de campo cuenta con estudios en Ingeniería Técnica Agrícola. Foto ShutterstockHoy se define como alguien profundamente ligado a la actividad rural. También participa en organizaciones relacionadas con el sector. Es secretario de Agricultores y ganaderos libres (Agrygal) y forma parte de la directiva de Unión Nacional de Asociaciones del Sector Primario Independientes (Unaspi).
Aunque entre sus gustos aparecen las motos, los caballos y la caza, admite que su dedicación al trabajo prácticamente no le deja espacio para esas aficiones.
Agricultores y ganaderos de toda la vida
La historia de Martínez Asensio está directamente vinculada con una explotación que ya existía antes de que él asumiera su conducción. En su familia, la agricultura y la ganadería habían sido actividades habituales durante generaciones. Su padre, Isidro, combinaba los cultivos con la cría de cerdos.
La incorporación de Gonzalo modificó ese esquema. Cuando comenzó a participar de manera más activa en la explotación, detectó las dificultades que atravesaba la agricultura y decidió reforzar otra actividad ganadera.
“Desde hace muchos años tenemos una explotación familiar en Aguilar de Campos. De toda la vida. Siempre hemos sido agricultores y ganaderos en casa”, explicó.
La decisión terminó llevando a un cambio importante. Hace 18 años tomó el control de la actividad ganadera y reemplazó el porcino por el caprino.
“Cuando entro yo, veo que la agricultura estaba difícil y decido apostar por la ganadería y el caprino”, contó. La agricultura continuó formando parte del negocio familiar. Martínez Asensio la gestionó durante años junto a su padre y, después de su fallecimiento, quedó también al frente de esa área.
300 hectáreas para producir cereal, girasol y forraje
La actividad agrícola se extiende por 300 hectáreas ubicadas en Aguilar de Campos y La Mudarra, dentro de Valladolid.
En su campo se produce cereal, girasol y forraje. Foto Shutterstock.El terreno está destinado a diferentes cultivos. Entre ellos aparecen el cereal, la cebada, el trigo y el girasol. También produce forraje destinado a alimentar a sus animales.
La producción agrícola tiene distintos canales de comercialización. Una parte es vendida a una cooperativa de La Mudarra y otra llega a grandes empresas comerciales de la zona.
La ganadería, mientras tanto, se concentra en la granja de Aguilar de Campos, donde tiene 1.500 cabras.
La leche se comercializa mediante una cooperativa. Los cabritos tienen otro destino: Martínez Asensio los vende a una persona que se encarga de sacrificarlos y posteriormente distribuirlos.
El funcionamiento de la explotación no depende únicamente del hombre. Cuatro trabajadores lo ayudan principalmente con las tareas vinculadas con el ganado.
Cinco días de vacaciones para todo el año
La rentabilidad del negocio tiene una dimensión que no aparece en las cuentas: el tiempo que Martínez Asensio debe dedicarle. Su jornada semanal ronda las 80 horas. Y el descanso anual se reduce a cinco días de vacaciones.
El resto del tiempo, su margen para desconectarse es muy reducido. Solo tiene libres las tardes de los sábados y los domingos.
“Puedo vivir de mi actividad. Eso sí, trabajo muchas horas a la semana. Unas 80. Tengo cinco días de vacaciones al año. Solo libro las tardes de los sábados y los domingos”, afirmó.
Su dedicación también explica por qué sus hobbies quedaron relegados. Aunque disfruta de las motos, los caballos y la caza, reconoce que no tiene tiempo para dedicarse a ellos como quisiera.
Fuente: www.clarin.com



